El tema de la restricción de uso de
videojuegos en las consolas se ha convertido en el más sonado de estos
primeros pasos de la nueva generación. Microsoft se tiró a la piscina con un sistema que no gustó nada y los usuarios reaccionaron con furiosas críticas hacia Xbox One. Sony
se benefició de esa política, aunque asegura que jamás barajaron algo
así. Sin embargo, tienen una patente en la misma línea que lo que
planteó Microsoft.
A la compañía de Xbox le llovieron las críticas
tras el anuncio de su estrategia de control sobre el mercado de segunda
mano y el préstamo de videojuegos. Se comunicó a medias y a destiempo,
justo después del evento del 21 de mayo en el que se presentó la consola
y dicha estrategia se mantuvo hasta el E3. Poco después, Microsoft decidió recular y volver al modelo de Xbox 360, sin restricciones para los juegos físicos y sin posibilidad de prestar los digitales.
En su rueda de prensa en la feria, Sony hizo
especial hincapié en que no pondría ningún tipo de traba al mercado de
segunda mano. La diferencia de tiempo entre el primer evento de Xbox y el E3
habría dejado tiempo de reacción a la compañía para plantear su
estrategia y se ha debatido mucho al respecto. ¿Influyó o no la postura
de Xbox a este respecto para definir la de PlayStation 4? ¿Se planteó Sony restringir el mercado de segunda mano para tratar de evitar cierta "fuga" de ingresos a los editores de juegos?
Sony, a través de Andrew House, se ha mostrado "perpleja" a propósito de estas dudas. El CEO de Sony Computer Entertainment ha defendido la estrategia de la compañía, en una entrevista a The Guardian:
"No teníamos ninguna intención de cambiar un modelo que creo que nos ha
funcionado realmente bien en diferentes ciclos de vida de varias
plataformas". Por otro lado, concede que aprovecharon el momento, ya que
"las acciones de otros" y la "reacción de los consumidores" les
hicieron sentir que la conferencia del E3 "era realmente una buena oportunidad para dejar este punto claro".
Sony ha defendido el porqué de la postura de Sony
sobre este tema, que plantea "un equilibrio con el que hay que tener
mucho cuidado". "Nosotros también somos editores, por lo que hay cierta
discusión sobre si debería haber un modelo para que los creadores de
contenidos participen en las ventas de segunda mano", indica House.
"Dicho esto", ha añadido el directivo, "el consumidor considera la
propiedad como un beneficio clave cuando compran un producto físico".
Sin embargo, también hay que señalar que Sony sí que ha barajado la posibilidad de limitar el consumo de videojuegos de segunda mano,
pues así quedó reflejado en una patente que solicitó la compañía y que
se hizo pública en enero de este año. Dicha patente presenta un sistema
de limitación de uso de contenidos electrónicos en soporte físico,
mediante unas etiquetas de radiofrecuencia que asociarían un soporte a
una máquina para limitar su uso en otras.
Evidentemente, esta patente de Sony no quiere
decir que hace meses la compañía hubiese tomado la decisión de limitar
el uso de este tipo de productos; ni tampoco que la criticada medida de Microsoft para Xbox One tuviera como consecuencia un cambio en PlayStation 4.
Sin embargo, sí que pone sobre la mesa el interés de la compañía
japonesa por limitar el uso de contenidos y asociarlos a una máquina en
concreto.


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